10.6.13

Un castero en Guardalavaca
En una relación de sitios turísticos cubanos con oferta de pesca deportiva a finales de la década de los setenta del pasado siglo, la revista Cubaturismo mencionaba que en Guardalavaca, ya entonces una prestigiada playa del norte de la provincia de Holguín, “se celebra en el mes de octubre el torneo de pesca de la aguja voladora" (1). Aunque no pasó de ser un proyecto, la idea de realizar un certamen de pesca de peces de pico en la región nororiental del archipiélago no carecía de fundamento.
Pasadas tres décadas, en enero de este año 2012, llegan al buzón de CUBANOS DE PESCA estas dos fotos de una aguja de casta capturada en aquellas aguas. No les acompaña otro dato: peso, embarcación, nombre de pescador, avío empleado, fecha de la captura y tiempo necesario para embarcar el pez. Pero a simple vista se aprecia un gran ejemplar.
Los mares inmediatos al extremo oriental de la Isla de Cuba son ciertamente reconocidos pesqueros de peces de pico. Los investigadores Armando Olaechea y Mireya Sosa publicaron en 1987 un grupo de artículos dedicados al tema en la revista Mar y Pesca (2), en los que se aportaba información acerca de las pesquerías de tales especies.
Existía la suposición de que a la altura de la región nororiental el castero (Makaira nigricans) realizaba su corrida entre agosto y septiembre, pero no se aprovechaba la misma desde el punto de vista de la pesca comercial, mientras en el transcurso de los dos meses siguientes octubre y noviembre- llevaban a cabo la explotación de la aguja de abanico o aguja prieta (Istiophorus platypterus) (3). En localidades costeras de esa zona, como Manatí, Puerto Padre y Gibara, se señala que ya en 1952 se pescaba la aguja prieta en el invierno y la aguja blanca (Tetrapturus albidus) en el verano. Olaechea y Sosa planteaban que agujas prietas marcadas en Bahamas se recapturaban en esa región cubana y suponían la existencia de un flujo invernal de esta especie en dirección a Islas Vírgenes (4).
Las fotos, remitidas por el colaborador Josué Marrero Bermúdez, probablemente nos estén indicando que las aguas septentrionales de la porción oriental de Cuba poseen un elevado potencial para la pesca turística. De ser así, es de desear que la práctica de la captura y suelta, vigente ya por tres lustros en el país, sea también una realidad en aquellas aguas, para prestigio del producto y conservación de tan valioso recurso.

Notas.
1- Fernández, Antonio T., “Pesca de la aguja en Cuba”. Cubaturismo, La Habana, Año 3, Número 2, 1979, páginas 7-9
2- Dos artículos fueron publicados en varias partes entre febrero y junio de 1987: “Teoría sobre las migraciones de los peces de pico” (I y II) y “La pesca de los peces de pico en Cuba” (I, II y III).
3- Olaechea Juárez, Armando y Mireya Sosa Blanco: “Teoría sobre las migraciones de los peces de pico (II)”. Mar y Pesca, La Habana, No. 258, marzo de 1987.
4- Ibidem.